14 febrero, 2026

Crisis en Morena

Por Leopoldo González

La 4t y Morena son un ejemplo de que es posible convertir una fuerza social en alternativa política, para luego transformarla en poder.

La 4t es el cociente mayor y el referente simbólico de un movimiento social que se propuso tomar el poder, para convertir a México en algo nunca visto: una especie de isla o territorio virgen de la pureza ideológica y política.

En el papel y en el discurso, el partido gobernante sería casi una proyección de la cultura mística y del milenarismo político, por su cercanía con cierta exégesis religiosa y ciertos valores evangélicos.

No obstante, así como le sucedió a Don Quijote al referirle a Sancho Panza: “Con la Iglesia hemos topado, Sancho”, le ocurrió a Morena y la 4t en su cotejo con el día a día: con la realidad toparon y no han podido sobreponerse a sus hechizos y encantamientos.

En los hechos, la realidad ha superado el discurso y las buenas intenciones de una causa que se creyó la más pura e inmaculada de la historia de México, pero que ha sucumbido a la ambición, la avaricia y el enriquecimiento fácil que corroen la pequeñez de la condición humana.

Así, independientemente de que algunos de sus seguidores han renunciado al espíritu crítico y otros son víctimas de fanatismo y enajenación ideológica, la 4t y Morena ya comenzaron a vivir cuatro grandes crisis, resultado de su choque y divorcio con la realidad.

La primera de ellas es una profunda crisis de desencanto, que afecta la creencia en algo que se creía ideal e incorruptible y que introduce el desánimo social en sus filas y en el exterior, ante el penoso espectáculo de sentirse víctima de una burla, una farsa o una estafa.

El desencanto es primo hermano del desengaño y, como se sabe, no hay nada peor que ser engañado en las propias narices y en la inmediatez de los propios ojos, por truhanes y rufianes que la mayor parte de las veces no valen la pena.

El arte de hacer cosas buenas que parecen malas y el de hacer cosas malas que parecen buenas, son de un ingenio y de un talante superior en la 4t: por eso seducen y deslumbran a la “gente sencilla del pueblo”, incluidos los desinformados, los incautos y los despistados.

La segunda gran crisis es directamente proporcional al desgaste que trae consigo el ejercicio del poder: porque cansa y redienga a quien lo ejerce; porque no se le puede dar gusto a todos; porque una cosa son las expectativas y otra la realidad y, en fin, porque la mula no era arisca, pero los leñazos la hicieron, etcétera.

El poder desgasta en casi todos los casos, porque la palabra del político y el gobernante es la maquinación de una mentira envuelta en el celofán de la verdad, o bien, una narrativa envolvente diseñada para seducir a la audiencia, aunque produzca los peores resultados.

El poder desgasta a quien lo ejerce, por los influjos malignos y demoníacos que han visto en él los teóricos más agudos y rigurosos de todos los tiempos.

La tercera crisis que agobia a la 4t y Morena es moral y de credibilidad, no sólo porque en siete años han dado forma al emporio de corrupción más grande que recuerde nuestra historia, sino porque, en general, sus perfiles para el servicio público no son los de la aptitud y la decencia, sino todo lo contrario.

De dientes para afuera, la 4t es el mejor proyecto político, enarbolando el mejor programa de gobierno y además integrada por los mejores perfiles humanos y profesionales del país; de dientes para adentro es otra cosa: el camino más corto a la ruina y la quiebra de nuestra nación.

La otra crisis que vive el partido gobernante, es la de su presunta relación simbiótica con cierta escoria social y con los hijos del “malamén”, por la que México vive una de las peores crisis de seguridad y de certeza jurídica en toda su historia.

Estas cuatro crisis han llevado al partido gobernante a una quinta crisis: a una crisis de desintegración de cuadros y a una división interna muy profunda, cuyos golpes, moretones y coletazos seguramente veremos en los próximos meses.


Pisapapeles

La 4t y Morena se aproximan a un choque interno mortal, a una colisión espectacular entre “duros” y “moderados”. Veremos correr astillas y chispas de un lado y de otro.

leglezquin@yahoo.com    

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