LA OPORTUNIDAD.
Hay gente que pasa toda una vida preparándose para aprovechar la oportunidad cuando se presente y lo hace … ¡toma al toro por los cuernos y aplaude su faena!
En teoría, esto debería ser siempre, es decir, la constante; no obstante, no es así.
Lamentablemente, hay quienes ven pasar las oportunidades sin aferrarse a ellas, sin comprometerse, sin siquiera darles importancia hasta que desaparecen.
Cuantas veces no hemos escuchado de personas que se quejan de que les va mal en la vida y no se percatan de que a pesar de haberlo tenido todo o cuando menos, más de lo que la mayoría tiene, han logrado resultados menores a lo que otros han luchado.
Cualquiera dirá que en la vida no se pretende comparar a nadie; sin embargo, en ocasiones es bueno partir de parámetros para reconocer el esfuerzo de las personas, tomando en cuenta que, si bien todos somos distintos, hay condiciones de igualdad o semejanza que pueden ser la base de nuestras apreciaciones.
Si consideramos que tanto en la escuela como con los trabajos tenemos que partir de bases comunes hasta lograr un resultado trazado, esto lo podemos aplicar en nuestro camino.
Quizás tengamos distintas formaciones o historias, pero lo que es cierto es que partimos para encontrar metas comunes y no hacerlo, simplemente significa que no cubrimos las expectativas; sin importar si tuvimos una o miles de oportunidades.
En el futbol es usual que los cronistas señalen que “x” jugador es una máquina de desaprovechar oportunidades por todos los fallos que presenta. Si bien es cierto que esto es fuerte al decirlo, si lo pensaras respecto de tu trayectoria … ¿considerarías los yerros como un hábito?
EL RECUERDO.
De pequeño escuchaba en la escuela que los profesores nos decían que nosotros teníamos “todo” para destacar y nosotros tratábamos de evadir esa responsabilidad y no darle importancia. Ellos nos decían que teníamos casa, vestido, sustento y una oportunidad de estudiar y nosotros lo veíamos como algo lógico, sin considerar por un momento a los que no lo tenían.
Con el tiempo, esta expresión cobro valor en nuestro actuar y resulto sumamente vigente en los momentos en que atravesábamos circunstancias difíciles. El plato lleno, la ropa nueva y el sitio cómodo de la niñez, pasaban a presentarse semivacíos, deteriorados o limitados por las dificultades económicas que afrontábamos al crecer buscando la independencia.
Hubo quienes mutaron de tal manera que esas dificultades pasaron a ser meras anécdotas y fuentes de inspiración para la vida. Otros, en cambio, las tomaron como una constante y si bien, no se acostumbraron a ellas y siempre las repudiaron, lo cierto es que aprendieron a vivir con ellas.
Algunas veces escuché a padres de familia que a sus hijos les daban la opción de comprarles un coche del año o inscribirlos y mantenerlos en lo posible en la universidad, en el entendido que si era pública podrían darles más apoyo en sus gastos a diferencia de una particular. Ante tal disyuntiva, hubo quien escogió la universidad y normalmente, una vez que egreso, con el tiempo compro un coche y una vivienda. No tuve conocimiento de que alguien cambiará su posible futuro académico por unos años de bienestar; no obstante, de haberlo hecho, con seguridad habría tenido que limitar su desarrollo.
Los casos que a mi parecer resultaban excepcionales, eran los de aquellos que elegían estudiar y trabajar con buenos resultados, minimizando el esfuerzo de sus padres en ellos. De la mayoría de éstos tuve grandes ejemplos.
Con lo anterior, cobra importancia la expresión “tienen todo”; toda vez que muchos no supimos valorarla a tiempo … ¿o tú piensas que aún esa expresión no tiene importancia?
EL LOGRO DE CADA DÍA.
Retomando un poco las historias de personas que he seguido durante mi vida y se manifiestan como seres de éxito, tanto en su dicho como en sus hechos, me queda claro que no llegaron a ello sin antes haber sacrificado, esforzado y superado ciento o quizás, miles de obstáculos.
Hay tantos ejemplos que me ha tocado ver de lo anterior que podría llenar hojas y hojas con sus historias.
Basta recordar algunos, entre ellos, el joven que se hizo guardia de seguridad nocturno para pagar su escuela privada, la de la recién casada que estando en un país ajeno, fue personal de servicio para pagar sus gastos hasta que consiguió un trabajo acorde con su profesión, el del abogado recién egresado que trabajo de manera honoraria en un juzgado hasta conseguir ocupar una vacante o el de muchos que ingresan al mercado laboral en lo que sean buscando mantenerse hasta que consiguen su objetivo.
Pareciera que no hay lugar para las palabras “fracaso” o “espérame tantito”, su convicción les evita caer.
Cuando tengo oportunidad de hablar con estas personas, evitan al máximo sentirse triunfadores o manejarse como “triunfadores”; de lo que más hablan es de su paz interior y de la fascinación que tienen por lo que hacen, en el entendido que eso no significa que todo en su vida marche con armonía, pero al menos en la mayoría de los aspectos el saldo es positivo.
Bien dicen que la vida no es perfecta; sin embargo, hacerla a nuestra manera es una opción y estar satisfechos con ella es una bendición.
Escuchar a alguien que está convencido de que ha hecho y dado lo mejor de sí cada día, es una verdadera inspiración y sin duda, contribuye a llenar de alegría y energía sus mañanas.
Hasta ahora que prefieres … ¿ser feliz o estar en paz?
LA EDAD DESAFIANTE.
Cuando somos púberes siempre tenemos inquietud por llegar a la mayoría de edad, quizás por la inseguridad que representa el cambio de estatus social, la responsabilidad en que incurrimos o por considerar que ya no hay espacio para juegos y la seriedad sea parte de nuestro actuar.
Pareciera que para muchos el mencionar “17 años” es una condena para el niño y un lastre para el adulto, cuando sólo se trata de un referente económico, político y social.
Si tan sólo pensáramos que esta vida no se trata de festejar vueltas al sol, sino para despertar por la mañana con metas a desarrollar durante la tarde y sentir satisfacción de su avance al anochecer, sabríamos que existir es más que aritmética y darle contenido es nuestro compromiso.
Y hago especial énfasis en el contenido porque con nuestros sentimientos, razonamientos, esfuerzos, decisiones y logros, logramos darle “vida a nuestra vida”.
Si tan sólo reflexionáramos cómo estábamos al nacer, lo que nos costó crecer, las difíciles lecciones al madurar y, en general, el camino recorrido, estaríamos en posibilidad de decir con honestidad si merecemos ser lo que somos y estar a donde hemos llegado.
Usualmente, lo que llega fácil, fácil se va; lo que es difícil, cuesta, nos forma y también, nos transforma, si la energía es positiva seremos parte de condiciones favorables no sólo para nuestro crecimiento si no también de quienes nos rodean, de lo contrario, alejaremos a los que están a nuestro lado y es muy probable, que también nos alejemos de nuestros propósitos.
En fin, estoy seguro de que no hay nada más agradable en nuestro camino que luchar por lo que nos importa hasta lograrlo, es decir … ¡DARLE VIDA A LA VIDA! … ¿ESTÁS DE ACUERDO?
A manera de corolario, comparto que hace diecisiete años asumí un compromiso para el cual me preparé durante años y que afortunadamente, disfruto al máximo cada día. Es curioso, pero a menudo se me olvida la gran responsabilidad que representa por la manera en que lo disfruto. En ese sentido y en este momento, agradezco las palabras que me dedicó mi mamá para motivarme y a todas las personas que han creído en mí; simplemente … ¡GRACIAS TOTALES POR TANTO!
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Posdata: Agradezco esta enorme distinción.

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