Por Leopoldo González
México vivió épocas de verdadero esplendor y crecimiento económico, cuando políticos con clase y economistas con buena formación llevaban las riendas del país con visión y sensibilidad.
Desafortunadamente, el país extravió el rumbo en 2018 y no crece por tres razones: porque el populismo gubernamental, históricamente, no sabe cómo hacer crecer y desarrollar una economía; porque para el populismo la economía no es economía, sino economía política, de tal suerte que la maneja con criterios de control clientelar y popular, para seguir ganando elecciones; finalmente, porque el populismo no cree en la grandeza y riqueza de las naciones, sino en la grandeza y riqueza de su propia oligarquía.
Hace unos días, un editorial del diario estadounidense The Economist, cimbró a los medios empresariales mexicanos y generó molestia e irritación en el primer círculo del poder, poco sensible a la crítica fundada y puntual.
Lo que sostenía The Economist es cierto: la crisis económica en México no es producto del azar, ni de los aranceles de Trump ni de otros factores externos, sino consecuencia directa de decisiones internas, de un manejo político de las finanzas públicas y de desconocer cómo y con qué lógica funciona la economía.
Lo que está en la base de este manejo torpe y perverso de la economía, es inducir el deterioro, la incertidumbre y la inestabilidad como sistema, para que cumplan funciones de psicología política: consolidar un control fascista de la base social, debilitar y eliminar contrapesos, alimentar la sensación de que se ocupa un gobierno mano dura y centralizar aún más el poder.
Si alguien no conocía la perversión y maldad del fascismo y el nazismo, que tan buenos dividendos dieron al sátrapa Fidel Castro y a la patología política instalada en Venezuela, quizás esté a punto de conocerla bajo el cielo guinda de Morena y la 4T.
En los últimos siete años, el empleo real no ha crecido pero el artificial sí, en gran medida porque el gobierno cuenta como empleos formales a “Jóvenes construyendo el futuro” y a las familias de “Sembrando vida”, que en sentido estricto forman parte de la PEA pero no de la economía formal.
Si la inversión y el empleo mantienen un ritmo al alza, la economía no tendría por qué achicarse, pero un síntoma de que la economía no crece y sí decrece es el hecho de que la informalidad se sitúa hoy, según Inegi, en el 54 por ciento.
Con excepción de Felipe Calderón, que lo situó en 1.8, todos los villanos favoritos de López Obrador mantuvieron el PIB arriba del 2 y el 3 por ciento a tasa anual, mientras él no llegó al 1 por ciento y la señora Sheinbaum lo tiene en 0.8. Esto indica que quien tiene hígado para la camorra y el conflicto, no necesariamente tiene preparación y aptitud para gobernar.
Si el gobierno no tiene orden en su casa, si es incapaz de generar confianza, si insiste en políticas que debilitan la inversión, si erosiona el Estado de Derecho y se enterca en mantener presuntos vínculos criminales, lo que hace es llevar al naufragio y la ruina a todo un país. El experto Jorge Ciervo afirma que esto es ignorancia, perversión y maldad populista, nada más.
De octubre del año pasado a marzo del actual suman ya nueve empresarios secuestrados y asesinados por el CO en Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Michoacán y Colima, sin que las fiscalías ni Palacio suden ni se abochornen. Esto no genera confianza ni crea un clima favorable para la inversión.
Según cifras oficiales, la inversión productiva cayó en el primer bimestre de 2026 un 44.9 por ciento, y no sólo es el porcentaje más bajo en cinco años, sino que representa la mayor caída en este rubro desde 1991.
México es insostenible como va, y es seguro que no tendrá un futuro holgado y tranquilo con la 4T en el poder, entre otras cosas, porque un gobierno que no genera riqueza termina gastando lo que no tiene.
Solo con Morena es posible que a obras emblemáticas inútiles se destinen billones de pesos del presupuesto público, mientras diario se prueba que son cotos de corrupción, que no resisten el menor análisis de auditoría ni son empresas autofinanciables.
Va muy mal hoy e irá peor mañana la economía nacional, si México no se decide a ponerle un hasta aquí a los resentidos e incompetentes que llevan a todo un país a la ruina.
Pisapapeles
El gran economista británico John Maynard Keynes, en una mesa que hacía investigación de gabinete, invitó cordialmente a su equipo: “Dejen de planear para el largo plazo, porque para entonces todos estaremos muertos”.
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