9th

julio
9 julio, 2026

El gran enojo ciudadano

Un gran enojo ciudadano recorre los caminos de Michoacán y de México, tal como han venido a demostrarlo un artículo y una columna recientes, donde se retrata fielmente el malestar y la irritación social frente a todos los partidos políticos, pero especialmente frente a Morena y la 4t.

El artículo fue publicado por Laura Ballesteros en El Heraldo de México el 6 de julio, con el título: “Morena le tiene miedo a Grecia Quiroz”. La columna fue pergeñada por Carlos Díaz Ábrego el mismo día, en El Heraldo de León, bajo el título “¡Voces!”.

Los dos textos, finamente escritos y con agudeza desde el piso social, no se andan por las ramas al reflejar el sentir de la sociedad frente a los partidos y los políticos tradicionales, porque han usado a los ciudadanos para hacer de la política un botín: un negocio personal, familiar y de grupos de poder.

Ese enojo y ese clima de crispación social ya se han manifestado, de muchas maneras, en todo el país: en violencia de pueblo contra funcionarios y enviados de la Presidencia; en célebres y sonados recordatorios del 10 de mayo a delegados y compinches del centro; en escupitajos de escándalo a la inquilina de Palacio y en cascadas de insultos que hacen crujir las redes sociales.

En un santiamén, México brincó del “mal humor social” que describió Peña Nieto a un enojo y un encabritamiento social que muy pocos se atreven a describir y mucho menos a ver de frente.

Esto ocurre porque nuestro pueblo parece hijo de dos filos, o de dos estafas: la del engaño y la del desengaño que duele dos veces, a las que han contribuido partidos polimamíferos y políticos ubrenamentales.

Repartido entre varios partidos, como decía Juan Rulfo sobre el hambre, el hartazgo ciudadano toca a menos, porque los ciudadanos quieren ver caras nuevas, perfiles más frescos y liderazgos auténticamente identificados con los intereses colectivos. 

El mandato ciudadano, a este respecto, es muy claro: ¡No se quiere más de lo mismo ni se quiere a los de siempre!

Aparte de los lugares chatos y comunes, un defecto grave de nuestra forma de hacer política es el “chapulineo” personal y el “chapulinismo” partidario. Eso, tampoco lo ve con simpatía nuestro pueblo.

Dice Carlos Díaz Ábrego que, en sus recorridos, ningún ciudadano cree en los partidos políticos, a los que consideran iguales, independientemente del color.

Por su parte, Laura Ballesteros retrata en un párrafo el dilema a que se enfrentan Michoacán y el país, rumbo a 2027: “Michoacán pinta de cuerpo entero la postura de Morena frente a una oposición que no controla: la independencia ciudadana se celebra mientras no incomode, pero se persigue cuando empieza a organizarse. El caso de Grecia Quiroz demuestra cómo un movimiento que nace fuera de los partidos, gana territorio y construye un símbolo compartido deja de ser leído como expresión democrática y comienza a ser tratado como amenaza. Si Morena no controla el pincel, busca borrar el trazo”.

La reforma cuatrera y malora y malvada que Morena propuso en el Congreso del Estado, urdida maquiavélicamente por personajes innombrables, que a su vez trabajan con el peor desaseo que se conozca, no sólo es antijurídica y anticonstitucional, sino que agrede y violenta derechos ciudadanos que son la piedra de toque del derecho electoral. Es decir, vulnera el principio de progresividad del derecho al condicionar y recortar derechos que debería ampliar. Esto hace de ella una reforma “huizachera”, en estricto sentido jurídico.

Encima de todo, esa reforma (trabajada en la trastienda y la oscuridad), vulnera derechos humanos elementales del ciudadano como el de reunión y asociación, simplemente porque ese partido y el estilo barbaján que lo define, de acuerdo con encuestas serias, se siente y se sabe rebasado por la “sombreriza” rumbo a 2027.

Vamos a ver qué es lo que ocurre con las controversias y los litigios abiertos en torno a dicha reforma: de que puede caer entre el tumulto y el alegato, puede caer. Que no quepa duda.

Al margen de todo, la reforma anti-Sombrero, urdida con alevosía y ventaja por el paisanaje de cuarta, le está resultando contraproducente a Morena: al colocar al Sombrero y a los independientes como víctimas de un atropello inadmisible, los ciudadanos están volviendo la vista al Sombrero y a los independientes como la alternativa que vale la pena para el año que viene. Al tiempo.

Pisapapeles

El Sombrero es el símbolo de la mexicanidad y la michoacanidad: intentar frenarlo es atentar contra nosotros mismos.

leglezquin@yahoo.com