24 mayo, 2026

Leopoldo González frente al dilema de México: soberanía o impunidad

Mtro. José Becerril

El artículo de Leopoldo González en Letra Franca es un termómetro muy claro del nivel de polarización y de la tensión que se vive en el debate público actual en México, especialmente cuando se cruzan la política interna, el crimen organizado y la justicia estadounidense.
Para desmenuzarlo a fondo, podemos dividir el análisis en tres grandes ejes que definen la postura del autor y el escenario que describe:

1. El factor geopolítico: La justicia de EE. UU. como actor político en México

El punto central del artículo es cómo las fiscalías de Estados Unidos —particularmente la de Nueva York— terminan convirtiéndose en los grandes auditores de la política mexicana. González plantea una realidad innegable en la historia reciente: cuando los mecanismos de control, investigación y contrapeso internos en México se debilitan o deciden no actuar por razones de afinidad política, el vacío lo llena la justicia estadounidense.
El caso de Rubén Rocha Moya y los señalamientos en Sinaloa son el ejemplo perfecto de esto. El autor argumenta que este tipo de investigaciones de agencias extranjeras no solo tienen un impacto legal, sino un efecto demoledor en la narrativa de honestidad del gobierno. Al no haber un proceso de autocrítica o investigación interna creíble, la presión externa se vuelve un factor de desestabilización política difícil de contener con conferencias de prensa o discursos.

2. La soberanía: ¿Principio jurídico o escudo político?

Uno de los debates conceptuales más interesantes que abre el texto es el uso y abuso del término soberanía. González pone el dedo en la llaga en un asunto clave del derecho internacional contemporáneo:

  • La soberanía es el pilar que defiende la autodeterminación de un país frente a abusos o invasiones extranjeras.
  • Sin embargo, el autor argumenta que en el discurso oficial actual, el concepto se ha “estirado” para ser usado como una barrera defensiva ideológica. Es decir, se invoca la soberanía para descalificar cualquier señalamiento o investigación externa sobre corrupción o vínculos delictivos, argumentando injerencismo.
    Desde la perspectiva del análisis político, este es un choque de visiones: para el oficialismo, cualquier intervención de agencias como la DEA o fiscalías de EE. UU. es una violación a la patria; para críticos como el autor, usar ese argumento para frenar investigaciones sobre delitos transnacionales (como el tráfico de fentanilo o el huachicol fiscal) es desvirtuar el verdadero espíritu constitucional de la soberanía.

3. El desgaste de la narrativa y el control de daños

El título mismo, “Contra las cuerdas”, sugiere un arrinconamiento. González describe una estrategia de control de daños basada en la distracción (mencionando los ataques a Maru Campos u otros miembros de la oposición). En la lógica del análisis de comunicación política, cuando un gobierno se enfrenta a acusaciones tan graves respaldadas por investigaciones de tribunales extranjeros, la defensa suele pasar de la justificación técnica a la contraofensiva política.
El problema, como apunta el texto, es que este modelo de defensa tiene un límite de efectividad cuando las pruebas o las sanciones físicas (como el congelamiento de cuentas o el retiro de visas a funcionarios de alto nivel) empiezan a materializarse. Ya no es solo una batalla de opiniones en los medios, sino una realidad jurídica y financiera que afecta la operatividad del grupo en el poder.

En conclusión

El artículo es una radiografía del escepticismo de un sector de la intelectualidad y el periodismo frente a la viabilidad de la “4T”. El autor concluye con una visión bastante sombría: la idea de que los vínculos locales entre política y crimen ya están bajo la lupa de un vecino del norte que no se va a tentar el corazón para usar esa información según sus propios intereses geopolíticos. Es un recordatorio de que, en un mundo globalizado, lo que pasa en las regiones de México no se queda solo en México.

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