Por Leopoldo González
Se está cocinando una iniciativa de reforma electoral en el Congreso del Estado, en Michoacán, ciertamente no dictada por el conocimiento jurídico y la rectitud en su aplicación, sino dictada por la astucia, la maldad y el miedo de algunos integrantes de Morena a una probable o segura derrota electoral en 2027.
El análisis de esa mal llamada reforma electoral, que parece más un huizachero “parto de los montes” que otra cosa, podría sintetizarse en los siguientes diez puntos:
1.- La materia electoral es una cuestión técnica y aritmética, antes que asunto de grilla y polítiquería. Por esto, al pretender acotar la expresión e impacto de los candidatos independientes, lo que buscan los guindas es erigir un muro de contención para evitar el crecimiento y la proliferación exponencial de aspirantes ciudadanos, que son a los que ahora prefiere la sociedad según estudios. Abaratar la materia electoral habla mal de quien lo hace.
2.- Lo que menos tiene la mal llamada reforma electoral en el Estado es ser electoral: es una vitrina del miedo y el pánico que paraliza al partido gobernante, ante la probabilidad de que los ciudadanos arropen a candidatos independientes y ciudadanos y hagan perder a Morena en 2027. El color del miedo en Michoacán es guinda.
3.- El miedo y el pánico al cotejo de las urnas por parte del oficialismo, se explica por la creciente caída del “cuatrote” en la simpatía pública, con varios puntos negros, y por la pérdida de entre 18 y 21 puntos de respaldo popular para Sheinbaum en los meses recientes. No hay devaluación política que pueda subsanar una reforma electoral.
4.- Juan Carlos Barragán, quien propone la iniciativa sin conciencia del ridículo ni adarme de vergüenza, pretende que los ciudadanos se coman el cuento de que está impulsando una gran innovación electoral, cuando lo que realmente hace es exhibir los temores de su partido a la honorabilidad y decencia de los candidatos ciudadanos y el miedo guinda al símbolo poderoso del Sombrero. No es de políticos serios tratar de secuestrar una elección desde la norma, ante la posibilidad de no ser competitivo en las urnas.
5.- Lo curioso es que quien viene de la simulación electoral de 2024, afirma que lo que ahora se propone con esta reforma es “evitar simulaciones electorales”. Por lo visto, al legislador Barragán le sienta muy bien el dicho: “El que para el cielo escupe, en la cara le cae”. También para ser cuentista hay niveles.
6.- Quizás la furia de Juan Carlos Barragán contra los candidatos ciudadanos e independientes, radica en que él no podría ser uno de ellos, por la buena fama pública, la decencia y la honorabilidad que se requieren para serlo.
7.- La iniciativa contempla “reglas más estrictas para las candidaturas independientes” rumbo a 2027, con el objetivo de impedir que agrupaciones o bloques operen como “partidos políticos disfrazados”. Lo curioso es que el documento criminaliza el piso social y ciudadano, al imponer candados y límites más exigentes a su participación electoral, pero olvida condenar a las coaliciones y “bloques” criminales disfrazados de partidos. A cada quien lo definen sus hechos y su lenguaje en la vida pública.
8.- En general, el descrédito de los partidos y la caída gradual de Morena en el imaginario colectivo, ahora que se conocen las redes y tramas criminales de su interior y del gobierno, hacen que se vea a los aspirantes independientes y ciudadanos como una válvula de escape social, una opción para sanear nuestra democracia en las urnas y una alternativa para salvar a México de salvadores de cuarta.
9.- Diversos estudios de tendencia, por el deterioro que vive el país y el desgaste de imagen y discurso de los partidos políticos, muestran que en México ha llegado la hora de los candidatos independientes y ciudadanos, como alternativa fresca y novedosa para hacer de la competencia electoral un asunto en manos de los ciudadanos.
10.- Las contiendas electorales de 2027 y 2030 no serán un día de campo ni un paseo por el jardín. Pero de ambas depende que México vuelva a ser una democracia o se interne en las garras de un autoritarismo o un totalitarismo criminal.
El camino de imponer a México y Michoacán cualquier reforma electoral, con tal de mantener el poder en manos de un solo partido, es suicida y puede conducir al país a años o a décadas de oscuridad. Ojalá en alguien quepa la cordura… y la mesura.
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Sobarle la melena al león o jalarle los bigotes al tigre, es lo peor que puede hacer un grupo político para mantenerse en el poder. Si ocurre, será bajo su responsabilidad.
leglezquin@yahoo.com

