3 agosto, 2019

La gran estafa: Leopoldo González

La gran estafa

Por Leopoldo González

La sensación de que un engaño o una estafa avanza sobre México, bajo el cielo exasperante, revuelto y tenebroso de la 4T, cobra más cuerpo cada día.

Las señales autoritarias que envían ciertos personajes y algunas entidades donde el partido del presidente es gobierno, indican que un experimento de control populista del país se abre paso, silenciosa y socarronamente, en cada centímetro del territorio nacional.

Eliminar, malignizar o someter organismos constitucionales autónomos; despedir conocedores y expertos que vienen de administraciones anteriores y debilitar al Estado mexicano, precisamente por quien debería fortalecerlo, parecen golpes torvos y calculados de un mismo plan.

En días recientes, la percepción de engaño o estafa se agudizó por tres hechos, atribuibles a legisladores locales de Morena y otros partidos que, no obstante haber sido elegidos con métodos democráticos, han enseñado el cobre y mantienen hoy un perfil de “empleados” de los gobernadores de sus estados, sin conciencia del daño terrible que le hacen a la democracia y al régimen constitucional del país.

El caso Baja California, donde el soborno de los dizque “incorruptibles” busca alargar inconstitucionalmente el periodo del gobernador electo, Jaime Bonilla, para sentar un precedente legislativo que luego sirva al poder presidencial, es un ejemplo de lo que alguien y algunos más traman para México. Desafortunadamente, no es el único.

En la Ciudad de México, la bancada de Morena en el Congreso capitalino impulsa un proyecto de Ley de Extinción de Dominio, presentado por los alcaldes Layda Sansores y Víctor Hugo Romo, que establece la expropiación de los bienes donde se violen sellos de clausura en una obra, además de cárcel para el propietario. En su Artículo 4 bis, ese proyecto de ley prescribe: “La extinción de dominio procederá sobre bienes inmuebles en los que se cometa el delito de quebrantamiento de sellos, sin perjuicio de que solamente una parte del bien inmueble haya sido objeto de ampliación, modificación, construcción, demolición, explotación o uso”. O sea que, al amparo de esta burda y legaloide maniobra, claramente anticonstitucional, si se aprueba y no desemboca en juicios de inconstitucionalidad, no solamente “se hará de mulas Morena”: el golpe vendrá a legitimar un ataque morenista más a la propiedad privada.

El tercer hecho que ilustra por qué abundan las advertencias de politólogos y analistas sobre la índole del actual gobierno, es el relativo a la “Ley Garrote” que aprobó esta semana el Congreso de Tabasco, en la cual se prohíbe y castiga terminantemente el derecho de libre manifestación de los ciudadanos, sea mediante toma de espacios públicos o a través de bloqueo de vialidades y obras públicas, la cual incluye mecanismos que autorizan al gobernador a encarcelar y procesar a cualquiera que se atreva a protestar o se oponga a tareas de construcción como las proyectadas en Dos Bocas. El ordenamiento persecutorio aprobado en Tabasco se justifica, según el cinismo nada gratificante de Yeidkol Polevnsky, la presidenta de Morena, porque “ya basta de andar armando chantajes” contra la 4T.

La percepción de engaño o estafa que gravita en el ambiente, consiste en que la gente que votó por él no siente que el inquilino de Palacio esté llevando a cabo un cambio tan grande y significativo como el que ofreció, y los que lo hicieron en otro sentido juzgan que la mayoría de sus decisiones -incluidas las de sus huestes locales-, no hacen otra cosa que dar permanentemente la razón a sus críticos.

Más aún, la sensación de engaño o estafa radica en que el gobierno federal no está atendiendo los temas álgidos que más afectan y preocupan a la población, como la inseguridad, el desarrollo de infraestructura y el empleo, y que a cambio se la vive demonizando y crucificando al pasado, sin desplegar el menor esfuerzo en crear su propia obra de gobierno.

En suma, los rostros desencajados y las quijadas endurecidas de la desilusión se asoman y multiplican por todo el país, sin la esperanza siquiera de que el primer mandatario de visos de que está dispuesto a un cambio de rumbo.

Las señales enviadas por los tres congresos locales de Baja California, la Ciudad de México y Tabasco, indican que México vive la hora intensa de una vuelta de tuerca, pero no para alcanzar un futuro diferente, sino para consumar, una vez más, otro regreso al pasado: al peor de nuestros pasados.

 

Pisapapeles

La historia se repite dos veces: una como farsa y otra como tragedia. Por eso algunos de los “perseguidos políticos” de ayer son los “perseguidores políticos” de hoy.

  

 

   

 

   

 

         

 

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