14 julio, 2016

Michoacán se descompone, una vez más

Michoacán se descompone, una vez más

 

Michoacán, sin haber salido aún de las crisis de los años recientes, se halla en una nueva etapa de Michoacan_en_la_miradescomposición en materia de seguridad pública.

En los días previos a la visita del Papa Francisco al estado, la aparición de mantas en una gran cantidad de municipios, donde se anunciaba el nacimiento de un grupo delincuencial denominado Nueva Familia Michoacana, además del macabro hallazgo de un individuo descabezado en la región de Apatzingán, encendieron las luces de alerta. De ahí a la fecha, todo ha empeorado.

Mientras el gobernador perredista, Silvano Aureoles, se engolosinaba en la tarea de rentar tres helicópteros en casi un millón de dólares mensuales (cosa inaudita en una entidad quebrada y sin dinero como Michoacán), la delincuencia hacía de las suyas: en cinco meses de gobierno, según refieren medios de circulación nacional como Milenio Diario, Milenio Televisión, El Universal y El Financiero, las cifras del delito han ido al alza: 29% se ha incrementado el robo de vehículos, poco más de 30% el asalto a mano armada y 67% el homicidio doloso, sin pasar por alto que se registra un nuevo auge en los delitos de secuestro, “derecho de piso” y extorsión, pese a que el gobernador había declarado, a mediados de febrero, que el retorno de la delincuencia organizada era “una vacilada” y no había “de qué preocuparse”.

El grupo de civiles armados que resguarda las entradas y salidas del municipio aguacatero de Tancítaro, para defender a sus habitantes de la runfla de rufianes y delincuentes que asedia la zona, además del caso complicado de Nahuatzen, donde las autoridades no han logrado restablecer la gobernabilidad desde hace meses, son dos muestras de lo equivocada que anda la seguridad pública en Michoacán.

El 28 de febrero fue registrado como un “domingo sangriento en la entidad”, debido a los doce baleados que aparecieron en diferentes regiones del estado.

No acababan de darse a conocer las cifras más recientes del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) sobre Michoacán, cuando la opinión pública fue estremecida una vez más, con la reaparición de las mantas de la denominada Nueva Familia Michoacana, en distintos lugares de la ciudad y puerto de Lázaro Cárdenas.

Tanto la presidencia de la República como la secretaría de gobernación, dicen nuestras fuentes, tomaron ya nota de este clima de descomposición y crisis delincuencial que agobia a la entidad. Lo que, en todo caso, preocupa a la Federación y a los medios nacionales, es que el único que no parece enterado de lo que ocurre es el gobierno estatal.

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