24 marzo, 2016

LETRA FRANCA Y LA FE RENOVADA

LETRA FRANCA Y LA FE RENOVADA

Por Raúl Mejía

 

Tal vez mi texto no sea lo esperado por Leopoldo en estas fechas de aniversario. Me arriesgo y lo hago Letra_Franca_numerospúblico nomás porque sí.

Letra Franca es una revista que en varias ocasiones me ha dado espacio para expresar mis ocurrencias (hace rato dejé esa presunción banal a considerar mis viles opiniones algo más que eso: ocurrencias).  Eso lo agradezco de la misma manera que agradezco a Cambio de Michoacán la oportunidad de ventilar mis opiniones cada semana. Letra Franca apareció como suelen hacerlo las revistas en Michoacán: en el peor momento. No conozco la ventura de un nacimiento revisteril en el tiempo justo. Siempre algo anda mal y lo siguiente es luchar por sobrevivir.

Desde su inicio, ha procurado mantener una línea editorial en donde las influencias editoriales de Nexos y Letras Libres se perciben… sin la calidad, infraestructura y visión de esos medios, claro. Digo “claro” no porque así deba ser, sino por otros motivos: en Michoacán (en Morelia pues) no hay, ni habrá en muchos años o generaciones una cultura ¿dije cultura? Es demasiado: no hay la intención por la osadía en materia de discusión de la vida pública en la vertiente que se quiera. Todo es mesurado.  No pretendo desmesuras sin ton ni son, pero sí hincarle más el diente a la vida cotidiana. Es curioso: nuestros políticos, cuando de dar la nota se trata, lo hacen en otros medios. Hasta se sienten más a gusto.

Recuerdo la gris etapa de Leonel Godoy en el gobierno de Michoacán. Este sujeto, para todos los michoacanos, era “el maestro Godoy” (¡ay de aquél que osara decirle licenciado!), en cambio, en los medios de cobertura nacional era simplemente “Leonel”. De manera harto esquemática y pueril, a eso me refiero. Nos hace falta osadía y ésta no deja de lado el respeto.

Letra Franca, en los años transcurridos, ha intentado esas “osadías” y me pregunto qué hace falta para que un espacio impreso termine por convertirse en alguna forma de referente en materia de discusión de asuntos de interés público (como sí lo son las revistas a las cuales sigue como ejemplos editoriales).

Mi experiencia en la materia, luego de reiteradas decepciones, permanece de buen talante: no importa la estadística. Cada nuevo intento me hace “sentir” que “ahora sí” las cosas serán diferentes y mejores.

Letra Franca, para mí, es una expectativa que con cada número refrenda el optimismo.

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