13th

agosto
13 agosto, 2026

El comportamiento social

Los momentos y las coyunturas de crisis son tiempos de definiciones, en los que definirse no es necesariamente tomar partido por lo negro o lo blanco, sino asumir una postura o un color dentro de la escala de grises que permite la realidad.

Definirse tiene niveles, estilos y formas de ser dentro de la filosofía y la sociología política. Desde este enfoque, todo es susceptible de definición: la tibieza es definición, no definirse es una forma de definirse y ser contrario a toda definición es otra forma de definirse.

Las definiciones son todas ellas relativas, no absolutas. Como la sociedad humana está habitada por humanos que yerran y no por dioses infalibles, la forma en que asumimos una postura nos define y vuelve transparentes nuestros intereses.

En un primer momento, definirse es estar a favor de una cosa y no necesariamente en contra de otra; en un segundo momento, definirse implica estar en pro de algo y tal vez en contra de otro algo; en un tercer momento, la definición puede ser no estar a favor de nada ni en contra de nada, pero puede radicar también en una falsa posición de tibieza o de aparente neutralidad, lo cual es también una manera de definirse.

En materia de doctrina, incluso aquel que dice no estar a favor de nada y el que afirma no tener una posición contra nada, asumen una definición.

Yo sostengo la hipótesis verificable de que no hay nada indefinido ni indefinible en el mundo sensible de lo humano, porque todo tiene su tendencia y su inclinación. En el mundo de lo humano el mundo de lo neutro o incoloro no existe: este es un desafío -desde siempre- para los puristas del pensar y los sacerdotisos de la imparcialidad.

Por tanto, definirse a favor de esto o lo otro y en contra de aquello o lo de más allá, es de humanos.

En el caso del México de hoy, urge definirse ideológica y políticamente, porque la indefinición sólo ayuda al statu quo. La frase del libro de Apocalipsis, en la que se afirma: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, establece una desautorización explícita de quien se niega a definirse y se refugia en una detestable e imposible neutralidad.

La ambigüedad del que no quiere o no desea definirse, porque le parece más cómoda y rentable cierta indefinición, asume una definición por interés y conveniencia que daña el bien común.

La postura de quien busca lo neutro para “no ser etiquetado” y para “no meterse en problemas”, puede ser válida y legítima, pero es también cobarde e inmoral. El individualismo egocéntrico que se repliega en la protección de sus propios intereses, pero niega o desprecia los del cuerpo social, es un individualismo tóxico que niega su dimensión social.

Más allá, el otro que no se define porque si lo hiciera cree arriesgar los beneficios clientelares y gubernamentales que recibe, asume la posición egoísta de conservar la conveniencia propia, sin detenerse a pensar que lo que da el gobierno son los impuestos que paga el pueblo, y sin considerar que la ética del bien común protege el bien mayor de la comunidad, y sacrifica el bien menor del personalismo egoísta.

Es decir, la abstención política o electoral, con todo y ser una forma válida de definirse, debilita y pone en riesgo el destino social.

La indecisión de participar, que a su modo es otra forma de definirse, también arriesga y debilita el interés colectivo.

Son tiempos de definición los que corren por el país y es hora de definirse, porque de la ambigüedad y la indefinición se aprovecha quien tiene la sartén por el mango, para favorecer su propio campo de intereses.

El que se define gana más de lo que pierde, porque se vuelve referente y brújula en el universo de las indefiniciones.

Hay una expresión latina, que refieren de forma pícara y sarcástica un grupo de amigos, que se sintetiza en esta expresión: los miedosos no van a la guerra. Creo que esto ilustra, más que una divagación filosófica, los inconvenientes de la tibieza y la aparente neutralidad.

Pisapapeles

Hay que tener un color y un rostro que nos definan, para no ir por la vida con los complejos ´asegunes´ del ermafroditismo social.

leglezquin@yahoo.com